¡Qué miedo!

Dos profes de Literatura Infantil de Magisterio me escucharon cantar en un encuentro con lectores. Me pidieron que colgara mis canciones en la página, como recurso para maestros y monitores, y divertimento para los más pequeños. Le eché valor y… aquí estoy, cantando para vosotros. Siento no hacerlo todo lo bien que fuera deseable, pero… ¡es por una buena causa!
             
Para perder el miedo
                                 
Yo no tengo ningún miedo
de fantasmas fantasmones.
El miedo me importa un bledo,
pues se espanta con canciones.
Se le ha roto el calcetín
al vampiro Draculín
y todo el mundo le ve
el dedo gordo del pie.
Dicen que al fantasma Guido
la sábana le ha encogido
y ahora, de frente o de espaldas,
siempre asusta en minifalda.
Hoy la bruja Genoveva
ha estrenado escoba nueva
y al conducir, pobrecilla,
se choca con lo que pilla.
Como tiene el dragón Pío
tres cabezas -¡vaya lío!-,
cuando está muy resfriado
estornuda por tres lados.
A la giganta Marisa
ser tan alta le da risa:
se le enredan en el pelo
todas las nubes del cielo.
Se lleva la monstrua Paca
un libro si va a hacer caca.
Lee sin perder puntada
riéndose a carcajadas.
Yo no tengo ningún miedo
de fantasmas fantasmones.
El miedo me importa un bledo,
pues se espanta con canciones.
                                    Carmen Gil

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